Personalidades tóxicas II

Chismosos, envidiosos, autoritarios, sociópatas, orgullosos, mediocres, en fin, gente tóxica…

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Nuria Fernández López
martes, 03 de noviembre de 2015

Continuamos con algunas personalidades tóxicas más.

El descalificador

Este tipo de perfil  disfruta menospreciando, criticando, rebajando, manipulando y desestabilizando emocionalmente a los demás. Buscan invalidar al otro al objeto de que  la otra persona se sienta insegura y dependa de sus opiniones. 

Su estrategia es siempre la misma,  proyectar  los  errores y fracasos y reducir el valor de los logros y éxitos, hasta que acaban sembrado la duda en las propias posibilidades y autoestima.

Con este tipo de perfil es importante evitar la confrontación directa, ya que aprovecharán esta situación para poner sobre la mesa toda aquella información de la que dispongan para anularnos. La mejor estrategia radica en cuidar nuestra autoestima, en reconocer y valorar nuestras cualidades, virtudes y logros personales más allá de sus cuestionamientos, para utilizarlos como amortiguadores de sus descalificaciones continuas. Su mayor baza reside en que sus víctimas asignan más credibilidad a sus comentarios y críticas que a las propias.

El victimista

Son expertos en generar pena y culpa por ellos. Les encanta buscar culpables y responsables de sus males y problemas. Son personas que adoptan el papel de mártir, con independencia de lo que en realidad  vivan. Culpabilizan a todo y todos en un afán desmedido de buscar atención y justificación de lo que les acurre. Se sienten objeto de persecuciones, incomprensión y hasta conspiraciones por parte de los demás. No expresan de forma directa lo que quieren, sino que lo hacen en forma de queja.  En vez de luchar por cambiar las cosas, se regocijan y exhiben sus desgracias. Deforman la realidad concentrándose exclusivamente en lo negativo que les sucede.

Normalmente relacionarse con un perfil de este tipo supone un gran desgaste y agotamiento. Es importante estar atentos a no darle la razón en sus argumentaciones y justificaciones, además de tratar de no solucionar sus problemas, así como tampoco empecinarnos en demostrarles que no tienen razón, ya que no saben asumir las críticas, se ofenden y  molestan ante ellas, y sólo ven mala intención en quien se las hace. Es importante también no rendirnos a sus exigencias y no dejarnos manipular y esclavizar por sus continuos lamentos y quejas.

El Ansioso

El dolor emocional puede manifestarse de muchas maneras: ansiedad, depresión, fobias, agresividad, hiperactividad, celos, dependencias, obsesiones, miedos, etc. Existen dos tipos de ansiedad general. La ansiedad-rasgo que se corresponde con una característica de personalidad que señala cierta propensión a la inquietud y el desasosiego persistente. La ansiedad-estado que es una reacción emocional suscitada puntualmente como respuesta a una situación o contexto estresante y, por tanto, tiene una naturaleza más circunstancial y menos duradera. La persona ansiosa como rasgo de personalidad, suele ser  insegura, con conductas perfeccionistas, viviendo la mayor parte de tiempo en estado de alerta, ya que tiende a interpretar y percibir gran parte de las situaciones que vive como amenazantes. Suelen ser personas atrapadas en la duda, el temor, el control, la perfección y la desconfianza. Esta sobreactivación contínua acaba produciendo un gran desgaste tanto en la propia persona, como en su entorno, que muchas veces no es capaz de entender su forma de interpretar el mundo y acaba sufriendo las consecuencias de la desproporción de sus reacciones. Este tipo de perfil provoca dificultades en quienes le rodean, a través de la proyección de su propio sufrimiento.

Suelen ser personas que necesitan apoyo y ayuda del entorno y en muchos casos profesional. Nuestra actuación se debe centrar en intentar tenderles puentes para ayudarles a superar sus miedos y bloqueos, siempre intentando proteger nuestra salud emocional, trasmitiendo mensajes de confianza y seguridad y ayudándoles a relativizar sus exagerados miedos anticipatorios, a través del análisis realista de  los hechos y evidencias existentes, y la confrontación con  la probabilidad de que lo temido realmente suceda.

 

El sociópata

La característica fundamental de los sociópatas  es que no son capaces de empatía o conexión emocional con los demás. Las personas con este tipo de trastorno están incluidas dentro de los criterios diagnósticos como "desórdenes antisociales de personalidad". Tienden a ser nerviosos y a agitarse fácilmente. Son volátiles y propensos a tener ataques de ira. Frecuentemente se comportan de manera poco educada y viven en los límites de la sociedad, les es muy difícil generar relaciones interpersonales, aunque pueden crear vínculos con alguna persona o grupo, pero no les importa la sociedad en general, ni sus reglas. Rehúyen las normas preestablecidas ya que no saben o no pueden adaptarse a ellas y presentan una gran tendencia a evadir o evitar relaciones y/o contacto con las exigencias sociales.

Con este tipo de perfil la estrategia que más y mejor nos protege es la evitación. La única forma de romper con un sociópata es el contacto cero o, en los casos en los cuales sea imposible, contacto mínimo. Intentar estar lo más lejos posible y si ello no pudiera ser, evitar reaccionar verbal, gestual o emocionalmente frente a cualquiera de sus conductas, controlar las interacciones y el tipo de información que les proporcionamos, ya que la realidad es que los sociópatas no sienten que tienen problemas psicológicos o emocionales, y no ven ninguna razón para cambiar su comportamiento, a fin de adecuarse a las normas sociales con las que no están de acuerdo.

Como señalé al comienzo del anterior post, esta es sólo una clasificación de personalidades tóxicas, otras son también posibles. De hecho si hay algún tipo de perfil, no comentado y que os interese tratar, no teneís más que decirlo y escribiremos sobre ello.

Como cierre, me quedo con un comentario que leía en un blog de una persona ante una situación tóxica " que no, que no, que yo he nacido para ser feliz",  obviamente por si mismo no resuelve el problema,  pero es una buena actitud para no dejarse vampirizar por una persona tóxica".

 

 

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