La formación en la empresa, ¿tiene un valor real?

Las empresas necesitan profesionales con alto grado de desarrollo personal y técnico. Todo ello implica elevadas exigencias formativas por parte del trabajador. 


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Nuria Fernández López
martes, 12 de enero de 2016

 

A pesar de la evidencia clara,  a estas alturas, de los beneficios que la formación reporta a las empresas a muy distintos niveles, existen todavía entornos y personas que consideran que la formación es una pérdida de tiempo o un gasto para la empresa. La rutina diaria, la exigencia del cumplimiento de objetivos económicos y la tan reiterada "falta de tiempo" lleva a relegar al último plano algo tan importante como es el desarrollo competencial tanto técnico como relacional de  los distintos perfiles profesionales que integran las empresas.

No obstante, es también cierto que son muchos más los responsables de Recursos Humanos y formación los que la consideran como una inversión a largo plazo, como algo fundamental para la evolución de las empresas, tanto para los trabajadores como para las empresas la formación supone una inversión para enfrentar los retos del futuro.

Por citar algunos de sus aportes más evidentes:

  • Actúa en el desarrollo de la promoción profesional y personal.
  • Posibilita la adaptación y evolución a las exigencias cambiantes de los entornos de las empresas.
  • Mejora la competitividad de las personas y las empresas.
  • Posibilita la preparación para la toma de decisiones y para la solución de problemas.
  • Incrementa la eficacia y eficiencia de los trabajadores.
  • Favorece la igualdad de oportunidades.
  • Eleva el nivel de satisfacción en el puesto de trabajo.
  • Mejora el clima laboral en los entornos de trabajo.

 

Lo que es claro, es que las grandes empresas entienden la formación como algo cada vez más estratégico, que marca la diferencia en las políticas de gestión de los recursos humanos e impacta en última instancia en su capacidad competitiva y de permanencia. La competitividad de las empresas no sólo depende de la inversión tecnológica que se realice, sino del capital humano y es, precisamente, este factor humano el más difícil de adquirir y conservar. Este es el verdadero reto para las empresas.

Dicho lo cual, y aunque pueda resultar extraño a estas alturas de la película, como empresa que desarrolla su actividad central en el campo de formación,  todavía a día de hoy nos encontramos con el discurso de "es que aquí no se le ve la utilidad de la formación", "no , aquí no se invierte en formación", " llevamos años sin  hacer formación", "somos una empresa pequeña y la formación todavía no es prioritaria", "la formación está bien en otras empresas pero en la nuestra no funciona" , "sólo hacemos formación técnica", por citar algunas, todas ellas son frases reales pronunciadas en distintos tipos de reuniones.

Es obvio que las circunstancias y condicionantes empresariales son muchas y muy variadas y más en los últimos años, en donde la formación en muchos sectores, cual ser prehistórico ha llegado a extinguirse, por este motivo nos atrevemos a citar a los que a la luz de los resultados obtenidos, algo deben saber:

 

 

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