El 20% de los alumnos de Harvard escogen una asignatura sobre felicidad!

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Nuria Fernández López
martes, 26 de julio de 2016

En Harvard no dejan nunca de sorprendernos, en este caso con la impartición de una asignatura sobre la felicidad. El motivo es que según el profesor responsable de tal materia, "la alegría también se aprende, como el golf o el esquí".

La felicidad,  concepto abstracto, subjetivo y difícil de definir, es sin duda el tesoro más codiciado de nuestros tiempos. Durante varios años, algunos de los estudiantes de Psicología de esta universidad americana han recibido clases del profesor Tal Ben-Shahar, psicólogo y filósofo estadounidense e israelí que se ha convertido en el gurú de la felicidad del siglo XXI. El programa consta de 22 clases magistrales de 75 minutos aproximadamente. En estas clases enseña técnicas para alcanzar la felicidad basadas en la psicología positiva.

Experto en Psicología Positiva,  corriente extendida y aceptada en todo el mundo y que él mismo define como "la ciencia de la felicidad". Sostiene que la alegría se puede aprender, del mismo modo que uno se instruye para esquiar o jugar al golf: con técnica y práctica.

Por su clase de Psicología del Liderazgo (Psychology on Leadership) han pasado más de 1.400 alumnos, esta asignatura es elegida como optativa por más del 20% de los alumnos de esta universidad.

Su máxima es que "aceptar la vida tal y como es te liberará del miedo al fracaso y de unas expectativas perfeccionistas", "no tienes que ser perfecto para llevar una vida más rica y más feliz". "Es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace ser menos felices", explica.

Estos son algunos de los consejos  para entrenarse en el hábito de la felicidad que imparte en sus clases:

1. Perdonar los fracasos. "Al igual que es inútil quejarse del efecto de la gravedad sobre la Tierra, es imposible tratar de vivir sin emociones negativas, ya que forman parte de la vida, y son tan naturales como la alegría, la felicidad y el bienestar. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría", señala. Se trata de darnos el derecho a ser humanos y de perdonarnos el error.

2. No dar lo bueno por hecho: trabajar en el agradecimiento. "Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista". Señala.

3. Practicar deporte.  "Basta con practicar un ejercicio suave para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer".

4. Simplificar. "Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello", propone Tal Ben-Shahar. Ya se sabe que "quien mucho abarca, poco aprieta", y por ello lo mejor es centrarse en algo y no intentarlo todo a la vez. Y no se refiere solo al trabajo, sino también al área personal y al tiempo de ocio.

5. Aprender a meditar. "Este sencillo hábito combate el estrés". El profesor de Harvard añade que es también un método idóneo para manejar nuestros pensamientos hacia el lado positivo.

6. Practicar la habilidad de la resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental,  "nuestro nivel de dicha lo determinará aquello en lo que nos fijemos y en las atribuciones del éxito o el fracaso". Esto se conoce como locus de control o 'lugar en el que situamos la responsabilidad de los hechos', un término descubierto y definido por el psicólogo Julian Rotter a mediados del siglo XX, concepto que viene prestado originariamente de la Física y de la Ingeniería, con el que se describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. "En las personas, la resiliencia trata de expresar la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos".

Para él la felicidad viene a ser "esa sensación general de placer y significado; una persona feliz disfruta las emociones positivas al mismo tiempo que considera que su vida está llena de significado". Matiza que la definición no se refiere a un momento particular, sino al conjunto de nuestras vivencias: "Puede que una persona experimente dolor ocasionalmente, pero que sea feliz en lo global".

La paradoja que subyace a estas recomendaciones, es que a simple vista no parecen más que obviedades, pero la cosa es que a pesar de su simpleza, al ser humano no le resulta nada fácil ser feliz, y siendo infeliz sigue buscando la felicidad en los lugares  en donde no se encuentra. 

Tal vez, a pesar de lo curioso y hasta extravagante de la existencia de esta asignatura, podíamos plantearnos que la felicidad es fruto también de un proceso de aprendizaje, que implica un papel activo por nuestra parte,  y que tal y como señala Tal Ben-Shahar, con técnica y práctica se puede alcanzar.

Igual el verano es un buen momento para trabajar en  "los hábitos de la felicidad" sin la presión del día a día.

 

 

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