Fantasear: castillos en el aire

Fantasear puede ayudarnos a conseguir aquello que deseamos o por el contrario puede llevarnos a vivir en la ilusión. ¿Dónde radica la diferencia?

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Nuria Fernández López
lunes, 16 de julio de 2012

En muchos manuales de psicología se indica como imaginar nuestro comportamiento ante una situación concreta pueda ayudarnos y prepararnos para enfrentarla de forma real. 

En este mismo lugar de la imaginación se sitúan sueños y fantasías. Es interesante distinguir ambos conceptos. Un sueño puede entenderse como un objetivo en la vida, algo que impulsa en una dirección nuestro esfuerzo para alcanzarlo. Las fantasías son ensoñaciones sobre lo que nos gustaría que sucediera pero que no arrastran nuestro comportamiento.

Es obvio que todos tenemos sueños y también fantasías. Los psicólogos Oettingen y Mayer llevaron a cabo una investigación (The Motivating Function of Thinking About the Future:Expectations Versus Fantasies) en la que querían ver cómo la gente se enfrentaba a cuatro retos distintos que puede surgir a lo largo de la vida: conseguir trabajo, encontrar un socio, aprobar un examen y someterse a una operación quirúrgica.

A través de estos cuatro retos los investigadores examinaron cómo piensa la gente ante estas cuatro situaciones vitales. Los participantes valoraban en una escala sus expectativas positivas sobre cada situación. De esta forma los investigadores tenían datos para medir la relación entre fantasías y expectativas positivas de los participantes.

Las expectativas se construyen sobre la base de la experiencia pasada, las fantasías sobre el deseo y la ensoñación de que algo suceda, en la fantasía imaginamos aquello que deseamos, y según estos investigadores éste es precisamente el problema de las fantasías.

Después de un largo seguimiento de los participantes, los investigadores encontraron que cuando se trata de encontrar un trabajo, una pareja, aprobar un examen, conseguir un socio, someterse a una operación, los que pasaron más tiempo entretenidos con fantasías o castillos en el aire lograron peores resultados que los que no evidenciaban tener estas fantasías positivas.

¿Cuál es la razón de estos resultados? Pues como es posible que hayáis intuido,  una cuestión de acción, de actuación, de proactividad. 

 

Las fantasías son solo pensamientos sin acción, nos sumergen en una ficción que nos agrada reproducir en nuestra mente, pero que está fuera de la realidad, ya que no hay un componente de comportamiento. Es decir, no hacemos nada para conseguir que esa fantasía se cumpla, simplemente la reproducimos en nuestra imaginación. Construimos nuestros propios castillos.

Los investigadores constataron que, por ejemplo,  en el caso de la situación de "conseguir trabajo" los que tenían muchas fantasías habían buscado menos, habían enviado menos currículums, se habían movido menos a la hora de encontrar trabajo, habían invertido más tiempo fantaseando que actuando, en definitiva eran menos proactivos. Estos resultados se observaron en las cuatro condiciones (superar exámenes, encontrar trabajo, socio etcétera).

Si el sueño actúa como elemento motivador, como guía del propio comportamiento, su valor será positivo, pero cuidado con quedarnos sólo en el sueño y en la fantasía pensando que las cosas "sucederán por arte de magia"...

Los sueños que representan aquello que anhelamos y deseamos pueden ser un fuerte elemento motivador que nos incitan a perseverar en su consecución. Los sueños se convierten no sólo en metas que nos guían sino en motores que nos arrastran en la lucha por alcanzar nuestro sueño,  y  que nos impiden abandonar a pesar de las dificultades.

Hay multitud de ejemplos muchos ya comentados en algunos de nuestros post, que reflejan como el deseo de cumplir un sueño ha motivado una actitud de lucha, perseverancia, optimismo, confianza, etc, que ha culminado no sólo en la consecución del sueño sino que incluso lo ha superado.

Algunos ejemplos bastante conocidos:

- J.K Rowling, hoy famosa escritora creadora de Harry Potter, vio como su libro fue rechazado más de 11 veces, le decían que no era interesante, ella perseveró por cumplir su sueño y finalmente los resultados ahí están.

- Michel Jordán uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia, en sus comienzos de preadolescente vio como le echaron del equipo de baloncesto junior de su barrio por sus malos resultados. El entrenador le dijo que "le faltaba altura y el baloncesto no era para él".

- Walt Disney es un claro ejemplo de perseverancia y lucha. A pesar de que Disneylandia se arruinó en varias ocasiones siguió perseverante en su empeño. Nos dejó una inspiradora afirmación:

"Si puedes soñarlo, puedes hacerlo".

 

 

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