Pecados capitales de la memoria

Todos conocemos la lista de los siete pecados capitales, lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia, pero tal vez menos conocida es la lista de pecados capitales de la memoria.

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Nuria Fernández López
lunes, 25 de noviembre de 2013

Daniel Schacter es profesor de psicología de la U. de Harvard y especialista en memoria y neuropsicología y autor del libro "Los 7 pecados de la memoria". Schacter explica como la  memoria no es muy fiable en cuanto a detalles se refiere.

Existen dos tipos de memoria: la episódica que se ocupa de los sucesos, y la semántica que administra nuestros conocimientos, cualquiera de ellas pueden verse afectadas por los pecados que describe Schacter:

Trascurso: Lo que no se usa se pierde según Schacter. El primer pecado de la memoria es que se debilita por el transcurso del tiempo. Aunque claro está, todo depende del uso que se haga de la experiencia y del conocimiento. En el cerebro normal, la curva del olvido muestra cómo dentro de las 8 horas posteriores a un suceso, el cerebro borra el 80% de los datos. El fortalecimiento de la huella mnémicia dependerá del interés y de los repasos. Si queremos recordar, impregnemos lo que tiene que ser recordado de relevancia, pues sólo lo relevante resistirá el paso del tiempo.

Pecar por distracción: Schacter menciona como segundo pecado la distracción. Sino prestamos atención a la calle por la que circulamos, obviamente no podremos recordarla. Una buena memoria forzosamente tiene que ir de la mano de una buena atención, algo cada día más difícil en un mundo en el que un millón de estímulos compite por atrapar nuestra volátil atención.

Bloqueo: "Lo tengo en la punta de la lengua pero no lo puedo decir". A menudo, el peor enemigo de un recuerdo es otro recuerdo, ése que actúa como interferencia. La experiencia nos dice que el esfuerzo excesivo por recordar, puede obstaculizar la aparición del recuerdo. Con técnicas de relax y a veces desfocalizando la atención, el cerebro nos traerá el recuerdo más tarde sin esfuerzo alguno.

Según Schacter, los pecados anteriores son por omisión pero plantea también pecados de comisión.

Atribución equivocada: El cuarto pecado es recordar el hecho pero alterar la fuente. A veces somos capaces de recuperar la información correcta, pero la atribuimos a la fuente equivocada. Esto puede llevar a desastres como sostener que una persona cometió un "acto" que no cometió, existen múltiples ejemplos, en los que estamos absolutamente convencidos de algo, y a posteriori comprobamos, nuestro error.

Sugestión: Al recordar, recreamos, y al recrear, incorporamos elementos que puede que no estuviesen en la experiencia original, sino que han sido añadidos por nosotros a posteriori. Un cierto recuerdo puede ser inducido o modificado de diversas maneras, haciéndonos recordar hechos inexistentes o logrando crear asociaciones falsas, pero que terminamos aceptando como ciertas.

Sesgo: Los conocimientos y creencias actuales alteran los recuerdos originales. Adaptamos el pasado a lo que ahora creemos. Si en el presente nos sentimos felices y afortunados, tenderemos a pensar que nuestra vida pasada también lo fue, si nos sentimos desgraciados pensaremos que hemos tenido una vida triste.

Persistencia: Se refiere a la reiteración de episodios que preferiríamos olvidar. Esto se da con frecuencia en los hechos traumáticos. La asociación de un recuerdo a un impacto emocional fuerte, puede causar el recuerdo no deseado de esa experiencia. Fobias y estrés post-traumático están emparentados con este pecado capital.

 

 

 

Para terminar pongamos a prueba nuestra memoria:

Aunque estamos bastante convencidos de que nuestros recuerdos son  verídicos, veamos qué pasa en nuestra mente cuando queremos recordar.

Lea esta lista un par de veces únicamente:

Caramelo, ácido, azúcar, amargo, bueno, sabor, diente, agradable, miel, refresco, chocolate, duro, pastel, comer, tarta.

Ahora escribiremos una palabra para que recuerde si se encuentra o no en la lista que leyó antes, no mire nuevamente la lista.

La palabra "dulce": ¿forma parte de la lista?

Tal vez hayamos podido comprobar cómo nuestra memoria puede engañarnos, con más facilidad de lo que creemos.

Es posible que si falla, el error provenga de su memoria semántica, el significado general de todas las palabras de la lista, incide negativamente sobre el suceso concreto (la lista de palabras concretas por separado).

En anteriores post ya hemos comentado como la memoria no es un fiel registro de las experiencias vividas. El cerebro crea, completa e inventa para dar coherencia  a nuestras experiencias pasadas, presente, y hasta futuras.

Por otro lado no debemos olvidar que el "olvido" es tan importante como la memoria, es la parte positiva de los pecados. Recuerdo y olvido más que adversarios deben ser aliados estratégicos en la construcción de un sistema memoria eficaz. Aprendamos a aprehender lo importante y a desaprender lo que ya no tiene sentido. La memoria es buena para capturar el sentido de la experiencia pero imprecisa para fijarlo.

 

 

 

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candy jueves, 13 de marzo de 2014 3:30:12
me encantaría recibir mas de noticias sobre neuro psicologia o de psicologia
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