Una pregunta básica en tu vida

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Patricia Lanza
viernes, 25 de abril de 2014

 

Hace poco un amigo me envió un artículo que me hizo reflexionar. El planteamiento del artículo parte de la idea de que cuando a alguien se le pregunta: "¿Qué es lo que más deseas en la vida?" todo el mundo acaba respondiendo cosas similares, demasiado obvias y genéricas: ser feliz, tener una vida fácil, una buena relación de pareja, un cuerpo perfecto, ser famoso y/o tener dinero...

Una respuesta habitual es: "poder hacer lo que me apasiona". Pero cuando se pregunta a esa misma persona qué es lo que le apasiona, ya no tiene tan clara la respuesta. Lo cierto es que no es tan fácil saber qué es lo que te apasiona. Al menos no lo es para mí.

Conozco personas que parece que lo tienen muy claro. Pero incluso en estos casos, bien mirado, a veces la cosa no es tan evidente. Lo que les apasiona hoy, pasado mañana ya les aburre. Van dando bandazos de unas aficiones a otras eso sí, poniendo toda la carne en el asador cada vez que se implican por primera vez en una. Luego pierden rápido fuelle, y nunca más se supo.

Otras personas no parecen estar interesadas en nada o casi nada. O tal vez no encuentran o no saben por dónde tirar. El caso es que parecen carecer de interés alguno en nada.

Algunas sí se ve que realmente están centradas en alguna tarea o afición, y no pierden oportunidad de dedicarse a ello, practicar, mejorar...

Pero, en cualquier caso, no es sencillo. Y lo que plantea el artículo es que el error no está en la respuesta, sino en la pregunta. No se trata de analizar qué queremos en la vida sino por qué estamos dispuestos a sufrir. La base de este razonamiento es que la felicidad sólo se consigue mediante trabajo. Es el clásico: "quien algo quiere, algo le cuesta".

Porque está claro que todos queremos un buen puesto con un buen sueldo pero, ¿estamos dispuestos a invertir las horas que esto implica?, ¿asumir la responsabilidad que conlleva?, ¿a llevar a cabo viajes o largos desplazamientos hasta el lugar de trabajo?...

Todos queremos tener un cuerpo diez pero, ¿estamos todos por la labor de ir a sudar al gimnasio o salir a correr llueva o nieve?, ¿nos resignaríamos a privarnos de ciertos alimentos?...

Todos deseamos una relación de pareja satisfactoria a nivel emocional y física pero ¿estamos dispuestos a asumir el compromiso que conlleva?, ¿a realizar los esfuerzos necesarios para mantener una buena comunicación?, ¿a ofrecer el apoyo emocional requerido en todo momento?, ¿a cumplir con determinados compromisos sociales y familiares que comporta una relación?...

Así que el éxito en nuestras vidas no viene determinado por lo que queremos sino por el sufrimiento que somos capaces de tolerar para conseguir ciertas cosas. Sólo conseguimos los beneficios de algo si asumimos los costes que implica.

Así que si quieres saber qué es lo que realmente te apasiona, qué es lo que verdaderamente te interesa conseguir en la vida piensa por qué estás dispuesto a esforzarte. ¿Qué sacrificios serías capaz de hacer de buena gana para conseguir un determinado objetivo? ¿Qué es eso para lo que tu motivación es tan alta que no te importa echar el resto?

Si aun así tienes dudas, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué y para qué haces una determinada actividad? Saber qué hay detrás de lo que haces te puede dar las claves de qué es lo que te motiva.
  • ¿Los demás piensas que estás loco? ¿Te preguntan cómo y por qué eres capaz de hacer lo que haces? Seguramente es porque para el resto de las personas los costes superan ampliamente los beneficios pero para ti el sacrificio es mínimo porque realmente te motiva.
  • ¿Qué consigue que te abstraigas? ¿Cuál es esa actividad que te absorbe de tal modo que el tiempo se te pasa volando? Como define Mihály Csíkszentmihályi en su estado de flujo, cuando una actividad nos resulta intrínsecamente gratificante, somos capaces de concentrarnos en ella de tal modo que toda nuestra energía se centra en ella y son los momentos en los que mejor nos sentimos.
  • ¿De qué no puedes prescindir? ¿Qué actividad necesitas realizar y si no puedes realizarla sientes cierto "mono"? No se trata de una actividad para rellenar el tiempo sino algo que tu cuerpo y/o tu mente exigen.
  • ¿Qué es lo que no soportas? A veces resulta más fácil ir descartando para elegir. Si vamos eliminando aquello que nos disgusta, acabaremos hallando lo que sí nos agrada. Si por ejemplo, si no me gusta el campo y me ponen de los nervios los bichos, no debería plantearme como afición el senderismo.

 

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