Energias renovadas y compromisos nuevos

Solemos aprovechar los periódos vacacionales como momentos de reflexión y compromiso de cambio.

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Nuria Fernández López

A raiz del interesante comentario que un lector de nuestro blog ha hecho al post sobre "El Síndrome post vacacional",  me ha surgido la pregunta de ¿a qué dedicamos realmente nuestras vacaciones?. Las vacaciones estivales son, quizá, el periódo vacacional más ávidamente esperado  por todos. Y es, en muchos casos, porque en ellas esperamos hacer toda una serie de cosas que no podemos hacer a lo largo del año: viajar, pasear, hacer deporte, leer, ir la cine, playa, montaña... y un etc. tan largo como las cosas que a cada uno de nosotros se nos ocurra.

Sin embargo, el lector de nuestro post planteaba una cuestión más fundamental. Dedicar nuestras vacaciones a reflexionar sobre cosas tales como: qué hacemos, para qué lo hacemos, cuál es su sentido, etc.

 

No sé cuántos de nosotros dedicamos las vacaciones a buscar respuesta a estas cuestiones.

Suele ser bastante cierto, que después de períodos de vacaciones, como es el caso de las navidades o verano,  volvemos con propósitos renovados. Tomarnos las cosas más relajadamente,  hacer más ejercicio,  planificarnos más, dedicar más tiempo a la familia, ...etc, suelen ser algunos de nuestros objetivos.

Lo que parece indicar que es cierto que de una manera reflexiva o intuitiva, si pensamos y reflexionamos sobre cuestiones relacionadas con el sentido de las cosas que hacemos, y cómo las hacemos.

Tal vez, lo que nos sucede es que el día a día con su vorágine, nos impide ver con claridad las cuestiones fundamentales y vamos dando respuesta al ritmo de los acontecimientos, sin dedicar mucho tiempo al por qué, ni para qué. Es sólo cuando nos paramos que el paisaje se vuelve más nítido, y ahí, si vemos la realidad tal cual es. Entonces vemos en esa realidad que hay cosas con las que nos sentimos santisfechos, y cosas que nos gustaría cambiar, y es ahí donde empieza el camino de las todas las intenciones y deseos de cambio.

Lo bueno es que si ya tenemos el objetivo más o menos claro,  llevemos a cabo las acciones concretas que nos permitan alcanzarlo.Y cuando llege el proximo verano y nuevamente nuestra mente se detenga en aquello que nos satisface y lo que no, que estás intenciones de cambio se hayan sumado a la lista de cosas que nos gustan de nuestra vida. 

ADELANTE !!!!

 

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