Busco un optimista

Hay quien percibe el futuro como una prolongación del pasado sobre el que no se puede hacer nada, los optimistas piensan en el futuro como un mundo lleno de posibilidades.

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Nuria Fernández López
lunes, 21 de febrero de 2011

Si, ya se que he escrito varios post sobre optimismo, pero es que cada vez son más los estudios que evidencian la importancia del estilo optimista como clave de éxito no sólo a nivel personal, sino también profesional.

Hay empresas como ya os comenté en otro post, que han comenzado a aplicar escalas que miden optimismo para evaluar a los candidatos a un puesto.

Y la verdad, creo que es una de las mejores cualidades que se puede buscar en un futuro trabajador. Los conocimientos, los procedimientos, las técnicas seguro que a poco listo y motivado que esté, las aprenderá en más o menos tiempo. Pero el estilo optimista, no se enseña y mucho menos se adquiere con tanta facilidad. Otro día podemos hablar si se puede aprender a ser optimista.

 

Pero desde el punto de vista práctico, ¿qué nos puede aportar seleccionar a un optimista?

El optimista aporta retos, no tiene miedo a los desafíos y confía en el futuro. No se queda con lo fácili y ya conocido, sino que tiende a buscar el ir más allá.

El optimista aporta, por tanto, confianza y motivación, intenta buscar el lado positivo y no quedarse sólo con las dificultades o en los errores, con lo que muestra un gran potencial de aprendizaje, mejora y desarrollo.

Los optimistas suelen ser más creativos intentanto  buscar soluciones nuevas a problemas y es difícil escucharles decir: "esto no se puede hacer", más bien "busquemos el modo de hacerlo".

Los optimista tienden a ser más perseverantes,  insisten para buscar el éxito y los logros.

Teniendo en cuenta que tanto optimismo como pesimismo se contagian al resto de la organización, ni que decir que estilo conviene más que se contagie.

El optimista afronta con entusiasmo sus proyectos y suele contagiar a clientes y proveedores esta confianza en lo que hace. Un cliente preferirá mil veces hablar con un optimista que con un pesimista, obvio.

El optimista suele tender hacia la solución de problemas y conflictos, se orienta a las soluciones, no a las dificultades. Esto de cara a sacar proyectos adelante tiene un valor incalculable.

El optimista no sólo aporta la calidad y el valor de su trabajo sino que aporta su alegría a la organización, que en los momentos que corren es muy importante.  Contribuye a generar  un ambiente más distendido, amable y relajado.

Estas son sólo algunas de las ventajas que supone este estilo personal para una organización. Sin duda podemos trabajar en una cultura del optimismo,  pero si conseguimos que nuestros trabajadores vengan ya optimistas de casa, será mucho más ventajoso para ellos mismos, sus pares y colaboradores, sus jefes, clientes, proveedores, etc.

Sin ninguna duda, nosotros nos apuntamos a la cultura del optimismo.

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