Cómo proporcionamos feedback dice mucho de nosotros

 

¡Buen trabajo! Lástima que lo hayas entregado tarde

 

 

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Nuria Fernández López
martes, 19 de marzo de 2013

 

En general, aquellos que nos dedicamos a la formación, somos conocedores de la gran importancia que tiene el feedback del comportamiento en la modulación de este.

Cuando pensamos en ello, y tal vez, fruto de alguno de los cursos a los que hayamos asistido a lo largo de nuestra trayectoria profesional, en los que se haya tratado el tema de las habilidades de comunicación, pensamos en el feedback "en positivo". Sin embargo, recibimos constantemente feedback de nuestro comportamiento es cada palabra, gesto, mirada, etc, y lamentablemente, la mayoría no suele ser ni especifico, ni claro, ni operativo, y ya no digamos enfocado desde lo positivo.

De hecho, si nos preocupamos por hacer la comprobación, podemos tomar un día cualquiera de nuestra jornada laboral, y registrar cuanto feedback recibimos y de qué tipo, a fin de poder hacer un balance final. Tal vez nos sorprendamos al ver que gran parte del feedback que uno recibe al cabo del día, no es precisamente el más adecuado para mantener una sana autoestima ni profesional, ni personal en muchos casos

Este feedback puede venir de cualquier parte de nuestro círculo de influencia, pares, jefes, subordinados, clientes, proveedores, amigos, familia, parejas, hijos, etc.

Si nos hacemos observadores de cómo las personas proporcionamos feedback entramos en un mundo sorprendente. Podemos comprobar como existen estilos diferentes muy claros.

  • Hay, afortunadamente personas que siempre piensan en positivo, que no atacan, cuestionan, critican, siempre buscan el lado amable de los acontecimientos, y en sus discursos es fácil encontrar una palabra agradable y de reconocimiento para los que le rodean. Respetan y animan a aquellos con los que se relacionan, y suelen estar en la esfera de lo positivo. Lamentablemente este espécimen en difícil de encontrar.
  • Hay quien no tiene este talante tan marcadamente positivo y que se sitúa en el polo opuesto por completo. Estarían aquí quienes aprovechan cualquier ocasión para la crítica, el cuestionamiento, el desprestigio. Son personas para las que el reconocimiento no existe, sólo merece la pena centrarse en lo que está mal, en lo que hay que modificar, lo bueno y positivo es lo "normal", lo "esperable·", no necesitan reconocimiento. Entienden que centrarse en el reconocimiento, es trabajar en el ego ajeno, y no están por la labor. Tienen una especie de radar que detecta todo aquello que sea digno de crítica. Se sienten bien cuando evidencian el error ajeno.
  • Hay otro perfil, que ni una cosa, ni otra. Básicamente no proporciona feedback concreto. No se pronuncia, se guarda para sí sus opiniones y comentarios, y salvo que se le pida o exija, no suele decir u opinar. Son las personas que nunca sabemos cómo se posicionan ya que se mueven en la indefinición, sus comentarios son vagos y genéricos  y en general suelen ser poco útiles.

 

  • Un estilo que a mí, personalmente me llama mucho la atención, por el fondo que implica, es el que no sólo se centra en lo negativo, si no que va un paso más allá y pasa a la descalificación. El estilo que sólo verbaliza aspectos negativos del comportamiento, o trabajo de otros, en la mayoría de las ocasiones, lo hace con buena intención, es una cuestión de falta de habilidad. Le fallan las formas, pero el fondo no es malo, en muchos casos ni es consciente de su propio estilo, ni de los efectos que provoca. El estilo descalificador parece que disfruta menospreciando a las personas o sus acciones. Sus expresiones, verbalizaciones y comentarios en muchos casos son hirientes, y atacan a la persona directamente, no sus acciones. El descalificador suele criticar el blanco y el negro, lo que se hace y lo que no se hace, lo que se dice y lo que se calla. Normalmente, su lenguaje está cargado de ironía, de dobles sentidos. Suele tener una intención manipuladora en muchos casos.
  • Por último, podemos encontrar el estilo que se esfuerza por que su feedback vaya dirigido a los comportamientos y hechos de las personas, y nunca a la persona directamente. Trata de buscar el sentido de dichos comportamientos, para desde la empatía y la comprensión proporcionar información útil para el cambio y la mejora. Se centra en lo positivo y desde ese lugar enfoca su feedback, siempre referenciado a hechos concretos. Trata de ser lo claro, específico, concreto, y expone directamente hacia donde debe direccionarse el cambio o la acción. Se centra en ayudar, y se orienta a la mejora, nunca el objetivo es la crítica, el cuestionamiento, y mucho menos la descalificación. Este es un estilo, muy difícil de encontrar, y se da fundamentalmente en aquellas personas con una preocupación sincera por los demás y porque las cosas fluyan de manera eficiente  y positiva.

En el asunto de feedback, creo que a todos nos queda aún un gran camino por recorrer.

 

 

 

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