Aprendizaje cooperativo

Del aula a la empresa

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Inma Trigo
martes, 14 de octubre de 2014

 

Este año comenzamos a buscar un colegio para Manuel, que tiene 3 años y empieza a hacerse "mayor". Antes de iniciar la búsqueda, nos planteamos los criterios que nos guiarían para tratar de tomar la elección acertada de algo tan importante como la educación de nuestro hijo. Y más allá de que el cole esté cerca de casa o que sea religioso o laico, que también son importantes, hemos estado valorando el modelo educativo, hasta encontrar el modelo de Aprendizaje Cooperativo que oferta su escuela actual. Lo que sé sobre esta metodología es lo que me han contado y lo que posteriormente he ido investigando por la red, pero el planteamiento me ha convencido y por eso hemos optado por este colegio para nuestro hijo.

El aprendizaje cooperativo está basado en el trabajo en equipo. -Empieza bien ¿verdad?- Los estudiantes trabajan juntos para lograr objetivos compartidos y los resultados obtenidos en el desempeño de la tarea son beneficiosos para ellos y para los otros miembros del grupo. En el caso del colegio de Manuel, los alumnos se dividen por "gemelos" y trabajan colaborativamente para maximizar el propio aprendizaje y el de sus compañeros. Estas parejas forman parte de un grupo más amplio, pero la unidad mínima son dos, o tres en caso de que el número total de alumnos fuera impar. A diferencia del aprendizaje competitivo -según el cual los estudiantes trabajan contra otros para lograr sus propios objetivos-, o frente al aprendizaje individual -en el que el alumno se centra únicamente en la realización de su tarea, sin que influya el resultado de los demás compañeros en su obtención- en una situación de aprendizaje cooperativo el grupo de alumnos trabaja conjuntamente para lograr objetivos comunes.  En esta situación de aprendizaje, los beneficios del grupo son también los de uno mismo. Para ello, hay que desarrollar la capacidad de relacionarse bien con otros, cooperar y manejar conflictos, lo cual encierra también valores vinculados a la solidaridad y tener en cuenta a los demás.

Pero claro, en este modelo también pueden surgir dudas, y es que podemos imaginar fácilmente a uno de los integrantes más "espabilado" de este par de "gemelos" perdiendo su tiempo en explicarle al compañero lo que éste no ha entendido. Pero resulta que, lejos de ser una pérdida de tiempo, detenerse para hacer explícitos sus pensamientos y reordenar la información para transmitírsela al otro, refuerza el aprendizaje y ayuda a comprender lo que se está aprendiendo. De manera  que el compañero que no entendía lo que estaban tratando está ayudando a su pareja a aprender. Y es que ya lo decía Einstein: "Alguien no sabe algo hasta que no se lo explica a su abuela"

Aquí es donde cobra sentido el concepto de Zona de Desarrollo Próximo, introducido por el psicólogo soviético Vigotsky. La idea central de su teoría, conocida como teoría histórica-cultural, es que el conocimiento y la actividad mental del niño tienen su origen en la interacción con otras personas. Esta zona se define como la distancia entre el nivel de desarrollo efectivo, real -determinado por la capacidad de ejecutar autónomamente una tarea- y el nivel de desarrollo potencial, determinado por la capacidad de realizarla bajo la guía de un adulto o de un compañero más capaz. Lo que un alumno en principio únicamente es capaz de hacer o aprender con la ayuda de los otros, podrá hacerlo o aprenderlo posteriormente por sí mismo.

 

De este modo, frente a la concepción del aula en el que el profesor o profesora trata de explicar a todo el gran grupo que forma la clase, imaginamos un nuevo aula, en el que los compañeros enseñan y aprenden mediante la interacción y la actividad compartida. En este proceso, se desarrollan habilidades interpersonales y de trabajo en equipo, se refuerza la responsabilidad, la flexibilidad y la autoestima, genera mayor entusiasmo y motivación y promueve el aprendizaje profundo frente al superficial o memorístico.

También en las empresas, como en el aula, el trabajo en equipo ayuda a adquirir conocimiento entre compañeros, motiva a sus integrantes, incrementa la seguridad en sí mismo y la satisfacción por el trabajo, se desarrolla la capacidad para resolver los conflictos y se coopera entre los integrantes para lograr objetivos comunes... entre ellos, ser más que la suma de las partes.

 

 

JOHNSON, R.T.; JOHNSON, D.W.; HOLUBEC, E.J. (1999): El aprendizaje cooperativo en el aula. Barcelona. Paidós Educador.

http://innovacioneducativa.upm.es/guias/Aprendizaje_coop.pdf

 

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