Los pecados capitales de la memoria

Memoria: función del cerebro que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar información del pasado.

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Nuria Fernández López

No sé si os pasará a vosotros, pero yo cada vez con más frecuencia me encuentro intentando recordar cosas que parece han desaparecido de mí memoria. Soy de las que miro con añoranza un pasado en donde tenía una memoria,  no sé si buena o mala, pero que me permitía rescatar con facilidad datos, acontecimientos, información de días, semanas, meses y hasta años anteriores. Hoy hasta lo que sucedió hace unos días a veces me genera dudas. Es por eso que he rescatado el libro de Daniel Shacter acerca de la memoria.

Daniel Schacter, profesor de Psicología en Harvard, y autor del libro "Los siete pecados de la memoria: Cómo olvida y recuerda la mente", plantea la tesis de que los siete pecados, como él llama a los fallos de nuestra memoria, que tanto nos preocupan, son en realidad mecanismos de supervivencia que permiten que nuestra mente trabaje con la eficiencia máxima.

Veamos cuáles son esos vicios memorísticos:

1. Transitoriedad

Se refiere al borrado progresivo de nuestros recuerdos. El tiempo borra la memoria como el viento las huellas en la arena. Se refiere a la notable disminución de la retentiva debido al paso del tiempo. A medida que pasa el tiempo, recordamos cada vez menos detalles y hay días, semanas y meses que acaban por desaparecer completamente de nuestra memoria. Doy fe de ello.

2. Falta de atención

No saber dónde se han puesto las llaves parece que no tiene tanto que ver con no recordar, sino con no haber procesado en su momento dónde se dejaron. Nuestra mente tiene esta habilidad para permitirnos actuar en modo automático mientras se centra en otros temas. Por eso, una buena memoria forzosamente tiene que ir de la mano de una buena atención, algo por otro lado cada día más difícil en un mundo en el que un millón de estímulos compite por atrapar nuestra volátil atención.

3. Bloqueo

A menudo, el peor enemigo de un recuerdo es otro recuerdo que actúa como interferencia dejándonos "en la punta de la lengua" lo que buscamos.

4. Atribución equivocada

A veces somos capaces de recuperar la información correcta, pero la atribuimos a la fuente equivocada. Esta es la razón de que, por ejemplo, un hecho, contenido o incluso una frase célebre acabe teniendo una multitud de supuestos padres. Particularmente interesante en este caso resulta la criptomnesia, que consiste en atribuirse a uno mismo una idea que, en realidad, pertenece otra persona. Me da la sensación de que este fenómeno es cada día más popular.

5. Sugestibilidad

Al recordar, recreamos, y al recrear, incorporamos elementos que puede que no estuviesen en la experiencia original, sino que han sido añadidos a posteriori. Es la posibilidad que ofrece nuestra mente de dejarse influenciar y condicionar por agentes externos y hacernos creer que determinados hechos han ocurrido realmente cuando son tan solo fruto de nuestra imaginación. 

6. Sesgo

Representa  la capacidad de nuestra mente de adaptar un recuerdo a nuestra propia personalidad, dotando a ese hecho ocurrido en el pasado de una ideología, una emoción o incluso conocimientos adquiridos posteriormente. Según Schacter, al recordar, no sacamos una foto de un álbum y la vemos tal cuál era, sino que filtramos ese recuerdo con nuestra historia personal ocurrida desde entonces, pudiendo así falsear sin duda los recuerdos.

7. Persistencia

La asociación de un recuerdo a un impacto emocional fuerte puede causar el recuerdo no deseado de esa experiencia. Fobias y estrés post-traumático están emparentados con este pecado capital. Es la perpetuación de determinados recuerdos, con frecuencia dolorosos, que nos impide tener una visión positiva del presente.  

Me quedo más tranquila al pensar que según la teoría de Schacter nuestra memoria puede jugarnos malas pasadas, pero no la culpemos, está diseñada del mejor modo posible para garantizar nuestra supervivencia.

 

 

 

 

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