Uff que calor...

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José Luis Bueno Blanco
miércoles, 10 de julio de 2013

¿Te encuentras estos días un poco más irritado de lo habitual? ¿Te ha sorprendido haber reaccionado con cierta agresividad (que no violencia) en alguna ocasión? No te preocupes, es este calor insoportable.

El calor es uno de los factores ambientales que aumentan la agresividad. Igual es por eso que hay una similitud entre estados agresivos y su nominación con sinónimos de calor: "está acalorado", "arde de ira", "estoy quemado", etc. 

No obstante el calor es, en mi opinión, más un acelerador que la causa en sí de la agresividad. Me refiero a que cuando nos encontramos en una situación estresante, incómoda, el hecho de sentir un aumento de calor ambiental en ese momento hace que aumente nuestra irritabilidad. En un estudio, Kenrick y MacFarlane (1986) registraban el número de bocinazos que unos conductores provocaban ante un coche cruzado. A medida que aumentaba el día aumentaba el número de bocinazos y la duración. Estaba claro que el calor aumenta nuestra irritabilidad.

Por otra parte, también es cierto que con calor se duerme peor y con sueño estamos más irritables. Con lo que, en este caso, podría tener un efecto sumatorio.

¿Qué conclusiones podemos sacar de este hecho? ¿Qué consecuencias puede tener la consciencia de este descubrimiento? Pues como medida de precaución procura no coincidir en un día de calor o en un lugar caluroso con esa persona que te irrita por regla general.

Más allá de eso, y partiendo del hecho de que no tienes a mano un buen aire acondicionado, ser consciente del impacto que tienen sobre nosotros y nuestras percepciones las variables ambientales o las sensaciones fisiológicas internas y que nada tienen que ver con las situación que estamos viviendo. En ocasiones vamos a sentir que la otra persona nos irrita y puede ser simplemente, el calor. Ante la duda es mejor decir: "no me hagas caso es que con el calor me pongo un poquito irritado o me comporto como un energúmeno. No tiene que ver contigo". Además, reconociendo que el foco de nuestra irritación es una variable externa y no la persona en cuestión, no tendremos que demostrar constantemente que esa persona es irritante para demostrar que tenemos razón (profecía autocumplida).

Y como medida desesperada, si ves que el calor te está descontrolando y no puedes evitarlo, aunque es necesario mitigar los efectos que está provocando en ti, lo que puedes hacer en esos casos es tratar de aumentarlo, porque según Halpern (1995) la relación entre el calor y la agresividad tiene forma de U, es decir que según aumenta el calor aumenta la agresividad, pero hasta cierto punto en el cual la agresividad declina y se estabiliza lo que sugiere que el calor extremo, al minar nuestra energía, imposibilita ni siquiera mostrar una reacción agresiva.

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