?Qué tiene de gracioso el terremoto de Japón?

El esquema se repite: desgracia, shock inicial y 5 minutos después, un chiste cruel sobre el suceso. Es el humor negro que tanto nos fascina. ¿Por qué sentimos esa necesidad de reírnos de las desgracias?

Bookmark and Share

Patricia Lanza

Ha ocurrido con el terremoto de Japón, pero no es el único caso. En este país tenemos ejemplos para aburrir: hemos hecho chistes sobre Irene Villa, el 11 de marzo, la violencia doméstica, las guerras... Da igual lo grande o pequeña que sea la tragedia. Tampoco importa cómo de cerca nos pille. Siempre encontramos el modo de hacer un chascarrillo.

Esto no ocurre sólo en España y tampoco es un fenómeno únicamente doméstico. Personajes públicos de diversos países y medios de comunicación están siendo criticados por hacer gracias diversas sobre la desgracia ajena.

A algunos de ellos, como el humorista Gilbert Gotfried, le costó has el trabajo. Las empresas para las que ponía voz en anuncios decidieron poner fin a su contrato tras bromas de mal gusto sobre el 11-S y el terremoto de Japón. De hecho, en el espectáculo que hizo tres semanas después de los atentados del 11-S, al contar un chiste sobre éste, el público, molesto, le gritó: "¡Es demasiado pronto!".

Y es que estas bromas, obviamente, pueden causar malestar o sufrimiento a personas ya de por sí tocadas por una situación devastadora.

Además, ahora, con las nuevas tecnologías, esto no se queda en casa. Por el contrario, un comentario de este tipo en Twitter puede llegar hasta el corazón mismo de la desgracia (en sentido metafórico y literal) en cuestión de minutos. De este modo, una persona que acaba de perder a un familiar, su casa, que no tiene comida o agua... puede recibir uno de estos mensajes. No quiero ni imaginar cómo se puede sentir.

Tal es nuestra pasión por este tipo de chistes que hasta hay sitios en Internet especializados en recoger el humor negro.

Pero, ¿por qué nos gusta tanto reírnos de las desgracias?

 

El humor, como es de esperar, también ha sido objeto de estudio para la Psicología.

Freud opinaba que los chistes funcionan como una válvula de escape que ayuda a liberar la tensión que provoca la represión de todos esos pensamientos sexuales y agresivos que todos acumulamos y no queremos mostrar. Claro, que como dice Richard Wiseman (estudioso de la psicología del humor), por mucho que Freud se empeñase en definirse como científico, sus teorías resultan totalmente imposibles de demostrar científicamente.

Lo que sí demuestran los estudios es que reírse de la vida reduce la ansiedad. De este modo, la risa se vincula con la disminución del estrés y la mejora del bienestar físico y psicológico. Se ha comprobado que la risa reduce las posibilidades de sufrir ataques cardíacos y apoplejía, las infecciones del tracto respiratorio, etc. Pero estos estudios utilizan escenas de películas o series cómicas para provocar la risa. ¿El humor negro tendría los mismos efectos?

La psicóloga Linda Papadopoulos piensa que este tipo de humor es el reflejo de una cultura enferma que se desentiende del dolor y sufrimiento ajeno. Aunque acepta que la risa funciona como una herramienta útil a la hora de manejar los problemas, critica la forma en la que la sociedad convierte la tragedia en algo cómico.

En cualquier caso, aunque se han llevado a cabo muchos trabajos con el fin de establecer si existen diferencias en el sentido del humor entre personas de distinto sexo, nacionalidad, etc., ninguno se ha centrado en el humor negro. Al menos que yo sepa. Agradecería, por tanto, cualquier comentario o información sobre estudios que me explicasen qué tiene de gracioso reírse de la desgracia ajena.

 

book
Grupo Finsi | NM formación y consultoría | Davinchi