Leyenda Sioux

Una reflexión sobre la convivencia.

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José Luis Bueno Blanco
miércoles, 18 de enero de 2012

Hace unos días me pasaron este cuento o leyenda. Como casi todo lo que se distribuye a través de la red, es difícil conocer la fuente real puesto que va pasando de mano en mano. Si que he podido observar que se utiliza en ceremonias como bodas civiles o en cursos pre-matrimoniales. En cualquier caso siempre referido a la unión y convivencia de dos personas.

Me gustó, y más allá de la moraleja obvia, me gustó mucho otra de las moralejas que se apuntan y que quiero comentar. Pero primero pongo el texto completo.

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux,y que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos -empezó el joven.

- Y nos vamos a casar -dijo ella.

- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán; algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

- Por favor -repitieron-¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo - dijo el viejo- pero no sé,  es una tarea muy difícil y sacrificada.

- Nube Azul -dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos. Deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena. ¿Comprendiste?

 Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo- deberás escalar la montaña del Trueno. Cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva...el mismo día en que vendrá Nube Azul ¡Salgan ahora!

Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares.

- Y ahora qué haremos -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

- No - dijo el viejo.

- ¿Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne? -propuso la joven.

- No -repitió el viejo- Harán lo que les digo: tomen las aves y atenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón,  si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure: ¡VUELEN JUNTOS, PERO JAMÁS ATADOS!

Comentaba que la moraleja o el consejo más explícito del texto es el aviso de que, en cualquier unión, ya sea de pareja, de amistad, de socios, etc., es necesario salvaguardar los espacios individuales para poder preservar, precisamente, esa alianza. 

Lo que a mí más me ha llamado la atención, es en la frase "Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse". Al tener una situación difícil podrían haber optado por varias estrategias como intentar resolver cómo quitarse el lazo, intentar volar juntas, resignarse a las circunstancias y convivir con ello. Pero sin embargo, lo que hacen es, por encima de todo, buscar un culpable y por supuesto arremeter contra él. Ni siquiera se plantean que "otros" fueron quienes les ataron.

Más allá de que observemos cómo puede suceder en nuestras parejas, y llevándolo a un entorno laboral, podemos observar igualmente este caso. Por poner un ejemplo, en un proyecto donde se unen dos equipos para sacar un proyecto adelante. Cuando el cliente aprieta, ya sea externo o interno, una de las reacciones que suelen ocurrir ante un clima de miedo, es que cada equipo se defiende atacando al otro, y dentro de cada equipo, cada persona ataca a la otra. Porque nuestra primera opción es, muy habitualmente , "arremeter a picotazos entre sí para lastimarse".

 

 

 

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jueves, 09 de mayo de 2013 18:16:46
Excelente moraleja, y es muy verídica, hay que volar uno al lado del otro, pero sin ataduras...
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