Siempre hay algo que hacer por primera vez

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Patricia Lanza
viernes, 22 de noviembre de 2013

 

Siempre hay algo que hacer por primera vez (o "There is always something to do for the first time") es un vídeo realizado por dos chicos españoles que ha ganado un concurso de Coca-cola. Según la marca, el premio se ha concedido por transmitir ese positivismo que buscan en sus anuncios.

 

Y parece que ha gustado no sólo al anunciante, sino también al público en general que lo ha convertido en un fenómeno viral.

El vídeo narra cómo Marcs Pitarch y Borja Castello localizan en un pueblo de Cuenca (Santa cruz de Moya) a Joaquín Antón, un hombre de 75 años que nunca había visto el mar, y se ofrecen para llevarle a Valencia para que pueda vivir por primera vez esa experiencia.

 

Las olas, la arena de la playa... todo es nuevo para un hombre que ya, con una edad, seguramente pensaba que lo tenía todo visto y, desde luego, pocas posibilidad de vivir nuevas experiencias.

 

 

Y esto me ha hecho reflexionar sobre la experiencia, sobre la primera vez, la ilusión y las expectativas.

 

"¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?" es la pregunta. Difícil respuesta. Y no tanto porque no sea capaz de contestar. Sí sabría decir cosas recientes que he hecho por primera vez. Lo que no puedo asegurar es que lo haya vivido como una experiencia 100% novedosa.

 

Como ya comentamos en el post "La mente del principiante", a los seres humanos nos cuestas mucho despojarnos de esa mochila que llevamos a cuestas llena de historias, expectativas, prejuicios... Un montón de cosas que nos impiden vivir algo de forma cruda y desnuda, sin filtros ni suposiciones. Sin comparaciones con otras experiencias. Como lo haría un niño.

 

Por ejemplo, el año pasado volé por primera vez en helicóptero. Tenía muchas ganas de vivir esa experiencia, pero no era la primera vez que volaba. Ya había subido en aviones, avionetas... hasta en globo. Así que el viaje se llenó de comparaciones: ¿Se mueve más o menos que una avioneta? ¿Da más o menos impresión que un viaje en globo? ¿El aterrizaje es más suave que el de un avión?... Está claro que la experiencia hubiera sido muy distinta si se hubiera tratado de mi primer vuelo.

 

Joaquín, el protagonista del vídeo, pisaba por primera vez una playa, pero seguro que había visto el mar en televisión. O en fotografías. ¿Eso cambió su experiencia? Seguro que sí. Seguro que por su cabeza pasaron ideas como: "Las olas hacen más ruido del que pensaba", "la arena es más final de lo que parecía", "huele diferente al campo"...

 

Sin dudar que fue una situación emocionante para él, ¿cómo afectaron sus conocimientos previos a la experiencia, a lo que el mar le sugería, a las emociones que le suscitaba...?

 

Tanto para lo bueno como para lo malo las experiencias que vivimos son filtradas por lo que esperamos de ellas y por otras similares que experimentamos en el pasado. En el fondo, está la base del aprendizaje, lo que nos permite ir enfrentándonos a situaciones nuevas con relativo éxito sin necesidad de que nos expliquen todo desde el principio. Pero  no sólo aprendemos procedimientos, procesos mecánicos... También introducimos una parte importante más subjetiva de agrado/desagrado, interés, miedo...

 

Así que, según nos vamos haciendo mayores y nuestra mochila se va cargando... ¿es posible "ilusionarse como la primera vez"? ¿Cuándo podemos considerar una experiencia como la primera?

 

 

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